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domingo, 10 de agosto de 2014

LA INDUSTRIA DE LOS ADITIVOS: BENIGNO TUMBACABRAS TUMBADO POR UNA CABRA

Fuente: Taringa!

Por Gundhramns Hammer
10 de agosto de 2014 

Erase una vez un hombre muy macho en un pueblo del norte de España. Tan macho que se devoraba dos cabritos o cochinitos enteros asados de una sóla sentada. 

Era el azote de las ovejas y cabras de su comunidad de gente agarrotada de dolor en las coyunturas de tanto comer chorizos agarrotados en el clamor y temblor del día.

A esta salvajada este macho que no era tan macho pero le gustaba aparentar que era muy macho zampaba a toda costa en su tracto digestivo dos botellas de vinos sofisticados, de esos industriales que ya sea baratos o caros están cargados de lisozimas de huevo de gallinas torturadas de factorías de animales y residuos de gelatina extraída de pieles de cerdo o de proteína animal utilizados para refinarlos y estabilizarlos.

Así transcurrieron los años en la vida de este macho, comiendo todos los días del año muy macho. 

Pero sea macho o no macho tarde o temprano alcanza a los machos y no machos para ponerles el remache la que remacha y que los remacha en la caja que los lleva a la cueva donde acaba todo lo que sea macho o no macho.

Una noche mientras este macho comía su copiosa cena de estofados y chorizos de cabra resulta que le entró una terrible tembladera y cagadera que cuando menos pensó le había dado un "patatush" que lo tumbó al suelo de un solo "mameyazo"

En un santiamén se lo había llevado la cabra que se comía para ser comido por esa mujer huesuda que se come a todo lo que tenga vida al final del camino de los caminos del camino de la vida.

Su mujer, Nefasta Nadacasta, no lo daba por vencido y pensaba que su macho sólo estaba dormido. 

Así es que ella cogió al macho como pudo y lo arrastró por las "patas" hasta su coche lujoso y lo prensó en el asiento trasero.

Como tenía mucho dinero acumulado en los bancos a costillas de sangre de gente, no tan gente y no gente, tanto que hacía bailar a todo aquel que ella quisiera, en un mundo repleto de lameculos, al llegar al hospital con su macho, Nefasta exigió que revisaran a su querido macho para encontrar un remedio para lo que ya no tenía remedio.

Cuando los médicos lo abrieron en el hospital no se sorprendieron en encontrar una tonelada de malignos tumores y cada uno del tamaño de una nuez, los que habían llevado a Benigno Tumbacabras al agujero.

El Dr. Matulo Hostia Pastulo, el médico de cabecera del equipo encargado de hurgar desde la boca hasta el culo de Benigno que nada tenía de benigno, salió de la sala de operación para darle la mala noticia a doña Nefasta:

  • Doña Nefasta, me temo que tengo malas nocitias para Usted. Su marido ha fallecido.

Nefasta no aguantó el segundo susto y se echó a llorar. Tanto lloraba que su vecina la Sra. Tortina que le había acompañado al hospital en su propio coche, le dijo:

  • Ya se que la noticia es nefasta para tí, Nefasta, y ya deberías saber que a tu marido lo tumbó una cabra. Comía demasiados chorizos de carne de cabra, de esos chorizos que dicen en los supermercados que son chorizos pero están llenos de cosas que los convierten en un mejunje con poco chorizo.  

Como a todos los chorizos, a este chorizo achorizado y agarrotado llamado Benigno Tumbacabras, le llegó su hora. 

Lo enterraron en medio de un mar de lágrimas y pesares mezclados con los de Nefasta. Toda la comunidad aparentemente lloraba. 

Muchos de los que lloraban en el entierro no lloraban la muerte de este chorizo sino del miedo que se quedarían sin chorizo. 

El temor de perder su empleo los tenía hechos un chorizo y con sus cachetes de cerdo llenos de falsas y patéticas lágrimas contaminadas de jugo de chorizos y aditivos que llevan para hacer eternos a los chorizos que en la actualidad los industriales alimentarios llaman chorizos sin ser tan chorizos.

La verdad es que "el hombre moderno no sabe lo que come ni lo que bebe". Especialmente en España donde los consumidores son parte de un gran experimento social, económico, político y químico de una granja experimental de la élite global, según algunos expertos en la historia oculta. 

Benito Tumbacabras tumbado por una cabra fue parte de este experimento. 

Algunos expertos en venderle mierda sofisticada a los consumidores robotizados e idiotizados y algunos estudiosos de la nutrición para matar a los sanos con pudrición por medio de productos alimenticios gloriosa y atractivamente llamados "alimentos de primera calidad", "bioalimentos", "alimentos naturales", "alimentos sanos", etc., y que el Homo insapiens consume a diestra y siniestra, han llegado a la conclusión que la ficción de la película de ciencia ficción llamada "Soylent Green" ya no es una ficción.

La realidad sobrepasa a la ficción.

En fin, si tú quieres seguir vivo y sano en tu propia ficción, te recomendamos que leas el siguiente libro que no es ninguna ficción:

La química que nos devora. Una guía de los aditivos autorizados en España o mejor dicho: La industria de los cánceres. PDF

Presionar AQUI.

¿Y qué puedes hacer tú? 

Este asunto te lo dejamos de lección o tal vez lo tratemos en otra ocasión.

See you later alligators!

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