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miércoles, 31 de enero de 2018

EL AGROTOXICOCENO: EL IMPACTO ECOLOGICO, MEDICO Y SOCIAL DEL CULTIVO DE LA SOJA EN ARGENTINA

Fuente: Google Images.


Por Gundhramn Hammer
31 de enero de 2018

Hace muchos años leíamos en un comic titulado Ripley´s Believe It or Not (Aunque Ud. no lo crea), algo que nunca se nos ha olvidado. La tira decía que los extraterrestres (ETs) eran humanos que venían del futuro y que no podían comunicarse con nosotros, pues para ellos nosotros ya estabamos muertos.

Lo que le faltaba decir es que los visitantes habían mutado, que se habían convertido en aliens en el patio de su propio hogar.

En cuanto a futuro, así como vamos, jodiendo y destruyendo la Biosfera, contaminando la atmosfera, directa o indirectamente exterminando cuanta especie se nos cruce por el camino, envenenando el suelo, los ríos y los oceános, entre otras canalladas típicas del humano (Homo insapiens), pueda que no tengamos ninguno como especie.

Ahora bien, si acaso lo tuviésemos, no dudamos que los humanos serían bichos mutantes.

¿Por qué?

La respuesta es simple. Ya estamos, además de estar respirando aire contaminado, comiendo y bebiendo mucha mierda, lo suficiente como para cambiar nuestro ADN y transformarnos en putos ETs. O autoexterminarnos de una puta vez por todas. Así dejaríamos en paz a las demás especies.

Estamos en tiempos que perfectamente podríamos llamar el agrotoxicoceno, el período durante el cual nos estamos fumigando y intoxicando a nosotros mismos. Envenenándonos no sólo a nosotros mismos a base de químicos tóxicos antropogénicos (plaguicidas, herbicidas, fungicidas, rodenticidas, etc.), sino también a los demás seres vivos que nos acampañan y pueblan con todo derecho jurídico esta bella nave espacial que nosotros llamamos "Tierra": Su planeta. 

A lo cual debemos añadir las miles de toneladas de residuos radioactivos de las plantas nucleares, la contaminación de la chatarra electrónica, la radioactividad procedente de la pruebas nucleares, etc., etc.

Como prueba de todo el desorden medioambiental que estamos causando a lo largo y ancho del planeta, aquí os va un documental sobre el impacto ecológico, médico y social del cultivo de la soja (Fabaceae: Glycine soja) transgénica (resistente al herbicida glifosato) en Argentina:


Documental: La Soja Asesina


Un documental [Video 1] sobre las semillas transgénicas de soja, así como los problemas surgidos por consumir sojas transgénicas en Argentina. En 1996, Argentina permitió la introducción de la soja transgénica de Monsanto en sus campos, sin estudios de impacto ambiental independientes, sin ningún tipo de consulta pública, sin ninguna discusión parlamentaria ni legislación que la avale. Ahora, mes a mes, se vive en Argentina la emergencia de un nuevo problema socio-ambiental debido a la invasión territorial producida por la imposición del monocultivo de soja transgénica de la mano de Monsanto.. Los impactos de las fumigaciones, el desmonte, el desplazamiento de campesinos, las nuevas enfermedades, son problemas causados por esta empresa. La soja transgénica es propiedad de Monsanto, la mayor empresa semillera del mundo y también creadora del glifosato, el herbicida que se debe utilizar para sembrar la soja transgénica. La gente sufre de enfermedades como; malformaciones, tiroides, problemas de fertilidad y abortos espontáneos. 




Video 1. La Soja Asesina. Uploaded by The VedicObserver.



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The views and opinions expressed on the videos are those of the speakers or authors and do not necessarily reflect or represent the views and opinions held by the author(s) or the administrator of Gundhramns Hammer Blog.

miércoles, 28 de diciembre de 2011

LA VENGANZA DE LOS ESQUELETOS DE LOS ARBOLES

                                                                      por

                            Heinrich von Wittelsbach-Caracciolo, PhD

A fin de año en Occidente los Homo sapiens se suelen reunir alrededor de un cadáver de un animal, si son carnívoros (Fig. 1) o unos restos de plantas, si son vegetarianos (Fig. 2), celebran  en sus cortas vacaciones de su esclavitud moderna la despedida del Solsticio Invernal. 


 Figura 1. Festín navideño de los humanos carnívoros. (Fuente: E.S. Bruhmann,  httpwww.ediblecommunities.comlouisvillejanuary-february-2011)


          Figura 2. Banquete comunal de humanos vegetarianos. (Fuente: Rural Studio Farm)


La mayoría de veces lo hacen sobre una mesa que está fabricada de madera. Pocas, muy pocas personas se percatan que comen literalmente sobre esqueletos de árboles, los huesos de seres que antes de que el hombre llegase con el hacha o la moto sierra estuvieron una vez rebosantes de vida en el bosque (Fig. 3A-B).


A
                                              
B
 Figura 3. De árbol rebosante de vida a esqueleto muerto en mueble. (Fuente: A,  news.mongabay.com; B, buyawoodfurniture.com)


Siendo evolutivamente reptiles glorificados los humanos (Therapsida: Eutheriodontia: Mammalia), si la mesa estuviese construida de huesos de elefantes o ballenas tal vez se enterasen, a no ser que hayan sido expuestos y habituados desde temprana edad a mesas óseas, o por ser el último hito de moda en muebles.

Nadie que previamente sepa que va a comer sus manjares sobre una mesa manufacturada de auténticos huesos humanos aceptaría la invitación a no ser que fuese una persona de conducta aberrante y necrófila (Fig. 4)


                  Figura 4. Mesa de esqueleto humano. (Fuente: housesideas.com)


No sería difícil encontrar gente así en la actualidad pues abundan en las ciudades de los países “desarrollados” en las altas esferas, de lo contrario no habría tráfico ilícito de humanos. Baste recordar que Aristóteles Onassis en la barra de su yate de lujo “Christina O” tenía taburetes de asientos fabricados con piel de testículos de ballenas. Pero esto es pan de otro saco.

Irónicamente, en la construcción de la mesa, las sillas u otros muebles, incluso el suelo, de su casa, unos Homo sapiens modernos utilizaron herramientas eléctricas y sustancias químicas que afectaron su propia salud (Fig. 5). Y las personas que los compran o se meten a vivir en un piso que contenga madera tocada y complementada químicamente por manos humanas, también van a recibir su dosis de sustancias volátiles que se desprenden de los productos de la construcción.



                     Figura 5. Dos humanos en plena acción de carpintería.


En cierta manera es una “venganza” de los árboles que sucumbieron bajo la mano del homínido sapiente. Tomó vida ajena (Video 1) y en el proceso de carpintería de la madera disminuyó  la suya (Video 2). La transformación del árbol en mesa, silla o suelo de parquet causa contaminación ambiental.

Video 1. Arbol tropical abatido por la codicia del terapsido glorificado (Homo "sapiens").


Video 2. Una escuela de carpintería en plena acción. Aquí aprende el Homo "sapiens" las técnicas de transformación de la "carne" de los árboles en componentes de su casa.


La industria de la madera está catalogada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como productora de residuos tóxicos y peligrosos. La manufactura de la madera produce polvos y gases contaminantes y en su acabado se emplean diversas sustancias orgánicas generadoras de compuestos volátiles que contaminan el medio ambiente.

Los productos químicos que se utilizan para dar el acabado final a los muebles de madera tienen diferentes composiciones químicas. Los barnices pueden tener ingredientes tóxicos dañinos para la salud. Por ejemplo, el 1,4-dioxano y el acetaldehído son considerados cancerígenos. El N-metilpirrolidinona es una toxina que afecta el sistema reproductivo. Los solventes orgánicos como el benceno, el tolueno, el tetracloroetileno, el tricloroetileno y el xileno están vinculados con el cáncer. Sustancias como el solvente 1,1,1-tricloroetano son detrimentes de la capa de ozono. Los ptalatos, usados como plastificantes, afectan el sistema hormonal de humanos.

Todas estas sustancias químicas generalmente se encuentran como ingredientes de las pinturas, disolventes, lacas, colas, separadores y otros productos de acabado modernos (Fig. 6) utilizados en componentes de construcción de viviendas y muebles de madera.


Figura 6. Muestra de materiales utilizados en el acabado de muebles.


Adicionalmente, durante el proceso de aplicación y secado de barnices y pinturas (Video 3), se generan Compuestos Orgánicos Volátiles (COVs). Según la Asociación Americana del Pulmón, los COVs y sus subproductos producen problemas médicos y sanitarios, incluyendo irritación de la piel y los ojos, problemas pulmonares y dificultad en respirar, choques anafilácticos, dolores de cabeza, nausea, debilidad muscular, alteraciones del intestino, dañar el hígado y riñones, adenocarcinoma de pulmón, neoplasmas de estómago, etc.



Video 3. Aplicado de productos químicos a la madera.


Los niveles de COVs pueden ser 10 veces superiores en el ambiente interior que el exterior, con las cifras elevándose hasta 1.000 veces inmediatamente después de aplicar un nueva capa de acabado.

Además, los COVs liberados en la atmósfera interior o exterior pueden combinarse unos a otros, o con otras sustancias en el aire, creando nuevos compuestos químicos, tales como ozono en la superficie. Los COVs al ser considerados como contaminantes de aire están regulados. Su regulación no evita sino minimiza la contaminación ambiental, lo ideal sería el no producirlos.

La exposición potencial a productos químicos tóxicos se transforma en alta cuando la madera utilizada para la construcción ha sido pretratada con compuestos orgánicos, habitualmente insecticidas o fungicidas, con el objetivo de evitar daños de infestación y degradación antes de llegar a los establecimientos de venta y distribución. A veces el tratamiento imparte un color verdoso a la madera.

Los biocidas aplicados a la madera incluye sustancias como lindane, tributil-óxido de estaño, pentaclorofenos, compuestos de boro (tetraborato disódico, octaborato disódico, etc.), compuestos cuaternarios de N-Alkil-amonio (DDAC), triazoles (azaconazole, propiconazole, tebuconazole, benzoimidazoles, isothiazoles), sulfamidas (diclorofluanido, tolifluanido), carboxamidas, carbamatos (IPBC), compuestos de cobre (óxidos de cobre, sulfato de cobre, Bis-(N-ciclohexildiazenio)-cobre, etc.), creosotas, compuestos de cromo, arsénico (CCA), etc., etc.

El mecanizado de esta madera en la carpintería y la construcción genera polvos finos nocivos para la salud y contaminan el medio ambiente, estando implicados en diversos tipos de cáncer tales como sino-nasal, del pulmón, la cabeza, la garganta, el esófago, el estómago, la vejiga, del hígado, el páncreas, entre otros.

La industria de la madera también genera diversos químicos tóxicos volátiles tales como ácido clorhídrico (HCl), ácido bromhídrico (Hbr), ácido fluorhídrico (HF),  monóxido de carbono (CO), dióxido de carbono (CO2), dióxido de azufre (SO2), óxidos de nitrógeno (NOx), ácido cianhídrico (HCN), entre otros.

Algunos son extremadamente tóxicos, por ejemplo el ácido cianhídrico, una concentración de 270 partes por millón en el aire es suficiente para matar a una persona en 6 a 8 minutos.

Los operaciones  de carpintería y fabricación de muebles como serrar, cortar y lijar rompen las células lignificadas de la madera y liberan partículas o células enteras (polvos de madera, partículas de madera) y grupos de células (chips de madera).

Las partículas más finas se generarán  cuanto mayor es la rotura de las células, las cuales usualmente miden ca. 1 mm. El polvillo más fino se produce durante el lijado. Si la madera en dura, las células están más apretadas, produciendo más polvos. Lo mismo ocurre si la madera está seca, en cuyo caso produce más polvos.

El lijado a mano produce menos polvo que con una máquina (Video 4). También influye la orientación del lijado, si se hace paralelo a la vena se libera menos polvo que contra o perpendicular a la vena, pues se rompen menos células.

Video 4. Lijado de madera utilizando una máquina lijadora de araña.

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Las células de la madera contienen una amplia gama de componentes químicos como ácidos (abiético, pimárico, tújico, palústrico, vanílico, siringico, etc.), terpenos (pinenos, limonenos, canenos, canfenos, etc.), aldehídos (coniferilos, para-hidroxialdehído, etc.), flavonas, isoflavonas, y muchos otros. El secado y otros procesos de preparado como el serrar o lijar la madera pueden cambiar la composición química de los polvos de madera. Por ejemplo, compuestos como los monoterpenos, pueden ser volatilizados. La madera de pino al ser calentada por el proceso de corte libera terpenos en concentraciones de 100 a 550 mg/m 3. 

La OMS señala que los polvos de madera son contaminantes que causan una gran variedad de problemas médicos: irritación de los ojos, alergias pulmonares, dolores de cabeza, rinitis, problemas de aparato digestivo, inmunodepresión, adenocarcinoma pulmonar, linfomas, cáncer nasal, cáncer de esófago, cáncer nasofaríngeo (Video 5), entre otros.

   Video 5. Vista endoscópica de cáncer nasofaríngeo (espacio postnasal).


Si se utiliza madera contrachapada o tableros de madera, al ser mecanizados se produce polvo muy fino contaminado con formaldehédo, que puede causar cáncer en los humanos. La acción limpiadora del tejido ciliar de las vías respiratorias queda colapsada con exposiciones muy inferiores a la norma habitual, 2 mg/m3. Por lo tanto, es necesaria una exposición lo más mínima posible, mediante el diseño del trabajo adecuado, en talleres con ventilación aspirante y recintos especialmente diseñados para tal efecto.

El cuadro anterior pertenece a la química ambiental, una ciencia relativamente moderna que trata sobre las reacciones, rutas químicas, cinética y termodinámica en el medio ambiente. Los productos de madera y el resto de los componentes de un hogar moderno son parte de este conjunto.

En futuras entregas trataremos sobre los aspectos de la contaminación interior ambiental de un hogar del siglo XXI.

Referencias

World Health Organization. 1995. Wood Dust and Formaldehyde. IARC Monographs on the Evaluation of Carcinogenic Risks to Human, Vol. 62, 406 pages. (Web: http://monographs.iarc.fr/ENG/Monographs/vol62/mono62.pdf)

World Health Organization. 1995. Some Industrial Chemicals. IARC Monographs on the Evaluation of Carcinogenic Risks to Human, Vol. 77, 563 pages. (Web:http://monographs.iarc.fr/ENG/Monographs/vol77/mono77.pdf)